LAS NIÑAS BONITAS NO PAGAN DINERO

Relato incluIdo en la segunda edición de «Post Scriptum 01: Barro», de Alicia Pérez Gil.

No nos permitían espejos. Lo ponía en la lista de prohibiciones que no había leído.

No nos permitían desayunar sin habernos duchado.

No nos permitían dejar comida en el plato.

Terminaría antes si dijera qué no nos permitían. Al fin y al cabo, ese era el motivo por el que mis padres me habían encerrado allí. No podían permitirse una hija como yo. No me permitían. (más…)